Una consumación
Siguiendo el esquema de los dos siglos encontramos una escatología de tipo consumacionista, es decir, observamos que a la venida del Señor Jesús la tierra es consumida y empieza el periodo eterno, después de la resurrección de todos los muertos y el juicio final. Esto es importante ya que determina el lugar en el que se enmarca el periodo milenial, ya sea en este siglo o en el venidero, en la tierra actual o en la tierra renovada. Miremos como Pedro refleja esto:
9 El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 10 Mas el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella están serán quemadas. (2 Pedro 3:9-10)
Como podemos observar las declaraciones de Pedro nos dice que en la venida del Señor la tierra será consumida por el fuego proveniente de Dios. Esto no significa una total aniquilación de la tierra tal y como es actualmente, sino más bien una purificación o renovación de la misma como preparación para ser habitada por una nueva creación. Unos versículos más adelante el mismo apóstol dice:
Esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos siendo encendidos serán deshechos, y los elementos siendo abrasados, se fundirán? Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia (2 Pedro 3:12-13)
Nuevamente el mismo principio es reflejado aquí; en la venida del Señor esta tierra será destruida y se dará paso a un cielo nuevo y una tierra nueva. Los cielos nuevos y tierra nueva son una referencia a Isaías 66:17:
Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra. De lo pasado no habrá memoria ni vendrá al pensamiento.
Interesantemente encontramos que nuevamente esta se menciona en Apocalipsis 21, precisamente después de la mención del periodo del reino milenial.
Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían pasado y el mar ya no existía más. (Apocalipsis 21:1)
Esto por sí solo pone en duda la existencia de un reino intermedio entre la segunda venida de Cristo y la consumación de todas las cosas con la inauguración del periodo eterno. Al ubicar el inicio de los cielos nuevos y la tierra nueva a la segunda venida de Cristo esto obligaría a posicionar el reino milenario en este siglo y no en el venidero ya que la conclusión del milenio inaugura unos cielos nuevos y tierra nueva.
Un texto que van en consonancia con el texto de Pedro se encuentra en Romanos 8:
Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. (Romanos 8:17-23)
El profesor de teología Robert Strimple comenta de este pasaje lo siguiente: el significado de este pasaje con respecto al asunto milenial es claro. El apóstol Pablo, por inspiración del Espíritu Santo, nos enseña que la gloriosa resurrección de los hijos de Dios marcará una gloriosa resurrección para la creación también. En la venida de Cristo, no mil años después “la creación misma será libertada de la esclavitud de la corrupción”, y llegará a disfrutar una gloria que es semejante “a la libertad gloriosa de los hijos de Dios”
La parábola que vimos del trigo y la cizaña refleja esta misma línea de enseñanza sobre la consumación. A su venida, Cristo tomará a aquellos hacedores de maldad y los arrojará al fuego eterno, pero a los justos les dará entrada al reino eterno de su Padre. Tome nota que no dice que es el reino del Hijo, sino el reino del Padre el que heredarán los justos.
37 Y respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo del hombre; 38 Y el campo es el mundo; y la buena simiente son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo; 39 Y el enemigo que la sembró, es el diablo; y la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. 40 De manera que como es cogida la cizaña, y quemada al fuego, así será en el fin de este siglo. 41 Enviará el Hijo del hombre sus ángeles, y cogerán de su reino todos los escándalos, y los que hacen iniquidad, 42 Y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes. 43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre: el que tiene oídos para oír, oiga. (Mateo 13:37-43)
Un día de juicio
Uno de los aspectos que marcan el final del siglo y el inicio del venidero es el juicio final. La Biblia demuestra que en este tomarán lugar tanto los justos como los injustos, por lo que se puede poner en duda la existencia de otros posibles juicios posteriores. La Biblia declara que Dios ha establecido un día para juzgar al mundo:
Por cuanto ha establecido UN DÍA, en el cual ha de juzgar al mundo con justicia,, por aquel varón al cual determinó; dando fe á todos con haberle levantado de los muertos. Hechos 17: 31
5 Más por tu dureza, y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira PARA EL DÍA del la ira y de la manifestación del justo juicio de Dios…16 En EL DÍA que juzgará el Señor lo encubierto de los hombres, conforme á mi evangelio, por Jesucristo. (Romanos 2:5-,16)
El día del juicio será en la venida del Señor:
Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, CUANDO SE MANIFIESTE EL SEÑOR JESÚS desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, PARA DAR RETRIBUCIÓN A LOS QUE NO CONOCIERON A DIOS, NI OBEDECEN AL EVANGELIO de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, CUANDO VENGA EN AQUEL DÍA para ser glorificado en su santos y ser admirados en todos los que creyeron (2 Tesalonicenses 1:6-10)
En este pasaje podemos notar que se implica la segunda venida de Cristo: “cuando se manifieste el señor Jesús desde el cielo”; habla de la condenación eterna de los malvados: ”para dar retribución a los que no conocieron a dios, ni obedecen al evangelio… los cuales sufrirán pena de eterna perdición” y de la gloria eterna de los justos: “y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros… para ser glorificado en su santos y ser admirados en todos los que creyeron”
El mensaje de este texto claramente sigue la línea de la consumación y del juicio a la venida del Señor Jesús. Marca la existencia de un día en el que habrá un juicio general, tanto para los justos como para los injustos.
Otros pasajes que muestran que el juicio ha de ocurrir en la venida del Señor son:
Muchos dirán en aquel día, Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonio y obramos muchos milagros?' (Mateo 7:22)
14 De los cuales también profetizó Enoc, séptimo desde Adam, diciendo: He aquí, el Señor es venido con sus santos millares, 15 A HACER JUICIO CONTRA TODOS y á dejar convictos á todos los impíos de entre ellos tocante á todas sus obras de impiedad que han hecho impíamente, y á todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él. (Judas 1:14)
En una ocasión Jesús dio a entender que la resurrección, tanto de justos como de hacedores de maldad, es en el mismo día que el juicio:
Los hombres de Nínive se levantaran en el juicio con esta generación, esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás y he aquí uno más que Jonás en este lugar. La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar. (Mateo 12:41-42)
Un texto bastante importante en el estudio de la doctrina del juicio final es el que se encuentra en Mateo 25:31-46.
“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna” (Mateo 25:31-46)
En este pasaje podemos observar varias cosas que pueden aportar luz a nuestro esquema sobre lo que ocurre en el juicio. En primer lugar se puede ver que este juicio ocurre en la segunda venid de Cristo: “Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria”, en segundo lugar, es un juicio que incluye a todas las personas: “Y serán reunidas delante de él todas las naciones”, en tercer lugar, el juicio es para justos e injustos: “y los apartará los unos de los otros” y en cuarto lugar, habrá destinos separados para ambos grupos: “E irán éstos al tormento eterno, y los justos á la vida eterna."
Este texto es importante ya que representa un problema para la existencia de un reino intermedio entre la segunda venida y el juicio final. Para evitar esta incongruencia con su sistema escatológico muchos tienen que recurrir a interpretaciones alternas para poder ajustar el significado del texto a su interpretación del reino milenario.
Para el Premilenialismo este texto es una espina dolorosa, sobre todo la parte clave: “todas las naciones”. Déjenme explicarlo. Si “todas las naciones” significa cada persona que existe, entonces deja el premilenarismo en un dilema sin solución. Si todos son juzgados en el juicio de la segunda venida no hay razón para un segundo juicio después del milenio (si este ocurre después de la segunda venida). Además el pasaje da a entender que es un juicio donde se enviará al castigo eterno a los malvados y la escena del milenio ubica este juicio al final del milenio, por lo que el Premilenialismo tiene un serio problema ya que ubica el inicio del milenio precisamente en este periodo.
Entre las interpretaciones alternativas están, por un lado los Premilenialistas dispensacionalistas que anteriormente decían que el pasaje se refería a juicio de naciones y no de personas, no de individuos, pero esta interpretación fue abandonada por lo obvio que es el error de la misma: las naciones se componen de personas. La actual interpretación reinante entre los dispensacionalistas es la siguiente: los “hermanos” que se mencionan en los versículos 40 y 45 son distintos de las “ovejas” de los versos 32 y 33. Estos “hermanos” son los judíos salvos durante el periodo de la gran tribulación; las naciones son juzgadas con respecto al trato que dieron a estos judíos durante la gran tribulación. Aquellas que hayan dado un buen trato a los judíos tendrán derecho a entrar al milenio.
Por otro lado está la interpretación de los premilenialistas del pacto o históricos. Ellos, obviamente, no interpretan este como el juicio final, sino como uno previo. “todas las naciones” son aquellos gentiles que afirman ser cristianos y no lo son y los hermanos son un grupo de personas especial.
El punto crucial en este pasaje es la frase “toda las naciones”, en griego Panta ta ethne. La palabra “etnia” o razas es una derivación de esta palabra griega. El significado aportado por la gramática griega de esta palabra es raza (como del mismo hábito), tribu; específicamente alguien foráneo (no judío) (usualmente por implicación pagano):-gente, gentil, linaje, nación, pueblo. En base a esto podemos notar la existencia de interpretaciones alternativas para “ethne”, tanto como todas las razas, así como de una referencia a los gentiles. Los dispensacionalistas utilizan la interpretación de que se refiere a los gentiles que son juzgados por su trato con los judíos. Pero considero que esta interpretación de la palabra ethne viola el principio del contexto y el uso de la palabra; a las palabras no solo se le dan interpretación por su significado sino también por el uso que se le da en los pasajes. La frase “todas las naciones” se utiliza tres veces en el libro de Mateo como una referencia a todas las gentes, incluyendo a los judíos. En Mateo 24:9 dice: “Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre”; 24:14: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” y Mateo 28:19 donde dice: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones”. En todos estos pasajes la frase “todas las naciones incluye a los judíos y gentiles”. En Lucas 24:47 Jesús manda a predicar el evangelio a “todas las naciones, comenzando desde Jerusalén”
Por otro lado la interpretación premilenialista histórica de que lo que se habla allí son de cristianos profesantes que no lo eran no encuentra apoyo en ningún lugar. En realidad parecería un esfuerzo desesperado por buscarle una interpretación que no atente contra le doctrina del milenio después de la venida de Cristo.
Romanos 2:1 al 16
“Por lo tanto no tienes excusa, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo. Más sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios? ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; porque no hay acepción de personas para con Dios. Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio”.
Este texto de Romanos está ubicado en el contexto de una serie acusaciones en la que el apóstol Pablo ubica a toda la humanidad. Desde el versículo 1:18 hasta el 3:20 trata de la condenación de todos los hombres delante de Dios, ya sean ateos, depravados sexuales, idolatras, homicidas, moralistas, judíos o quien quiera que sea. La conclusión alcanza su clímax en el versículo 3:9, donde ubica a todos bajos pecado. Bajo este contexto podemos concluir que el juicio mencionado en el pasaje del versículo 2:1 al 16 trata de un juicio universal para toda la raza humana. Las características de este juicio son las siguientes:
Universal:
“Por lo tanto no tienes excusa, oh hombre, quienquiera que seas…”
“tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego…”
Será en la venida del Señor:
“Atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras…” (Compare con Mateo 16:27 )
Es tanto para justos como para injustos:
“vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia…”
Nuevamente este texto sigue la línea de los textos anteriores de Mateo 13 y 25 de un juicio general en donde estarán presentes los justos y los injustos y cuyo final será el fin de este siglo y el comienzo del venidero. Este juicio sucede a la venida de Cristo y es inmediatamente seguido del estado eterno.
El texto que anteriormente citamos de 2 Pedro refleja la misma línea de pensamientos que hemos venido tratando en Mateo 13 y 25 y en Romano 2. Es un una consumación que incluye un juicio en donde se recompensará a los justos: “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” y se castigará a los impíos: “…pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos”
Muchos están aprisionados esperando el juicio:
6 Y á los ángeles que no guardaron su dignidad, mas dejaron su habitación, los ha reservado debajo de oscuridad en prisiones eternas hasta el juicio del gran día. (Judas 6)
En este día no solo habrá juicio para los malvados sino también recompensas para los creyentes:
Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor juez justo, EN AQUEL DÍA; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida. (2 Timoteo 4:8)
Una resurrección general
La existencia de un solo día de juicio implica la existencia de un solo día para la resurrección tanto de los justos como de los impíos. Si el juicio final a de tomar parte sobre ambos grupos y esto incluye a todos los seres humanos que han existido, obviamente este juicio incluye la resurrección de aquellos que han muerto, tanto los justos como los injustos.
Una de las doctrinas en que los apóstoles hacían énfasis en sus predicaciones era la de la resurrección, tanto de Cristo con de los que son de Cristo en su venida. Esta es una de las doctrinas fundamentales del cristianismo. La Biblia enseña que en la venida del Señor ocurrirá la resurrección de los que murieron en Cristo.
Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. (1 Tesalonicenses 4:17)
En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la final trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. (1 Corintios 15:52)
38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la voluntad del que me envió. 39 Y esta es la voluntad del que me envió, del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el día postrero. 40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero. (Juan 6:38-40)
43 Y Jesús respondió, y díjoles: No murmuréis entre vosotros. 44 Ninguno puede venir á mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero...54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero. (Juan 6:43-44, 54)
24 Marta le dice: Yo sé que resucitará en la resurrección en el día postrero. (Juan 11:24)
Como podemos observar estos versículos claramente dicen que la resurrección de los cristianos muertos será en el día postrero, el día del Señor, es decir, en su venida. Es un hecho marcado que la Biblia habla de forma especial de la resurrección de los santos, pero este hecho no implica una resurrección de injustos en otro grupo. Solo hay un día y un momento en el que todos los justos resucitaran y no hay otro. Muchos pasajes de las escrituras enseñan una resurrección en conjunto de tantos justos como de injustos. Miremos algunos de ellos.
28 No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; 29 y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación (Juan 5:28-29)
Este pasaje muestra que en el día de la resurrección no solo resucitarán los justos a recibir su recompensa, sino también que los injustos resucitarán para recibir su castigo. Juan los llama como “todos” y menciona que resucitan en un momento específico. Al parecer Jesús estaba citando el pasaje de Daniel:
2 Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. (Daniel 12:2)
Este pasaje también demuestra que la resurrección de los muertos justos será en el mismo momento que en el de los hacedores de maldad.
Jesús dijo en una ocasión:
El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue: la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero. (Juan 12:48)
Por este pasaje podemos deducir que la resurrección para el juicio de los malvados es “en el día postrero” el mismo día en el que Jesús dice que será la resurrección de los muertos en Cristo. Como podemos observar estos pasajes nos muestran que solo hay UN DIA de resurrección, tanto para creyentes como para incrédulos, no hay más días de resurrecciones para ninguno de los grupos ni días separados para ambos grupos.
En el libro de Hechos se habla de la resurrección de los muertos de una forma conjunta, tanto justos como injustos:
“Teniendo esperanza en Dios que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos, la cual también ellos esperan” (Hechos 24:15)
La resurrección de los muertos está íntimamente ligada al juicio final. Un pasaje interesante que demuestra esto es uno que ya citamos anteriormente.
Los hombres de Nínive se levantaran en el juicio con esta generación, esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás y he aquí uno más que Jonás en este lugar. La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar. (Mateo 12:41-42)
Note que en el texto se dice que los malvados (“esta generación”) se levantarán “con” aquellos que hicieron caso a la palabra de la predicación (la reina de sur y los hombres de Nínive), ambos se levantará juntos y el uno juzgará al otro, demostrando nuevamente la secuencia inmediata que existe entre la resurrección y el juicio y la universalidad de ambos. Otros pasajes demuestran la relación entre la resurrección y el juicio:
Pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos. (I Pedro 4:5)
Como se puede notar, Jesús viene a juzgar a aquellos que estén vivos en su venida, pero también a aquellos que han perecido, lo que implica una resurrección. En la carta de Hebreos aparentemente se entrelazan ambos eventos:
1 Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, 2 de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. (Hebreos 6:1-2)
El reino de Cristo
Un tema muy importante en el estudio de la escatología, en especial en el tema del milenio, es el del reinado de Cristo. Dependiendo de las conclusiones que se obtengan del estudio de este tema quedará afectada la doctrina del milenio. Para los premilenialistas el reinado de Cristo será futuro, después de su venida; ellos interpretan, sobre todo los dispensacionalistas, que la promesa dada David sobre que uno de su descendiente ocuparía el trono del reinado de Israel será un evento futuro de un reinado físico sobre la tierra de Cristo después de su venida. Para amilenialistas y postmilenialistas este reinado es presente y celestial, pero los postmilenialistas asumen que en el futuro la Iglesia establecerá un periodo de paz, justicia y progreso a la humanidad que traerá el reino de Cristo a la tierra. Para algunos premilenialistas, en especial los que están vinculados con el Premilenialismo histórico o el dispensacionalismo progresivo el reinado de Cristo es presente desde su trono en el cielo, sin embargo no es el cumplimiento total de su reinado ni de ocupar el trono de David.
Un texto que puede ser de ayuda para ver la ubicación cronológica y la naturaleza del reinado de Cristo es 1 de Corintios 15:20-26. Para todas las posiciones sobre el milenio este texto es una prueba de sus respectivas escatologías, especialmente el premilenarismo que ve una prueba aparte de Apocalipsis 20 de un reinado futuro después de la segunda venida de Cristo. Pero ¿enseña este texto un reinado futuro de Cristo después de su venida? Veamos.
“Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte”.
La interpretación premilenial de este pasaje es de la siguiente forma. Primero se entiende que la frase “en Cristo todos serán vivificados” se refiere a una resurrección general de toda la humanidad; todos incluyen tanto a creyentes como a no creyentes. Segundo, cuando se habla de que Cristo es las primicias y después se menciona la palabra “luego” para entonces referirse a la resurrección de los creyentes ha pasado un espacio de tiempo de más de 2000 años, por lo tanto cuando se menciona por segunda vez la palabra “luego” eso implica la existencia de un intervalo de tiempo indefinido pero largo entre la resurrección de los creyentes y el fin. Tercero, el fin se refiere al fin de la secuencia de las resurrecciones, es decir a la última resurrección, la de los impíos.
Para empezar podemos notar que aunque es verdad que la frase “en Adán todos mueren” incluye a todos los de la raza humana, la segunda frase “en Cristo todos serán vivificados” no incluye a todos los de la raza humana, sino solo a los redimidos por Cristo. Este pasaje puede ser traducido como “todos los representados pos Adán (cada ser humano)” y “todos los representados por Cristo (solo los cristianos)”. En adición a esto podemos notar el paralelo de Romanos 5:18: Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación que produce vida. Obviamente la primera frase “todos los hombres” es inclusiva a toda la humanidad, pues son todos los representados por Adán, pero la segunda frase es solo aplicada a los creyentes representados por Cristo, pues solo ellos son los beneficiarios de la justificación. Por lo tanto podemos concluir que la resurrección de los injustos no está planteada en el pasaje de 1 Corintios 15.
En segundo lugar el pasaje dice que “Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. Luego el fin” y estos dos “luego” son dos palabras diferentes, en el primer caso epeita y en el segundo caso eita. Ambos significan adverbios de tiempo que indican secuencia indefinida, por lo tanto, si el adverbio “luego” en la primera frase significa un espacio de tiempo bastante largo entre la resurrección de Cristo y la de los creyentes, entonces debe significar los mismo en la segunda frase, es decir, un espacio de tiempo indefinido entre la resurrección de los creyentes y el fin (de las resurrecciones), dando así paso al milenio. Aunque es cierto que estos adverbios pueden significar una secuencia de tiempo indefinido también se usa en otros pasajes como secuencia inmediata (Juan 20:27, Lucas 16:7); lo que determina la interpretación de si estos adverbios han de ser interpretados de una u otra manera es el contexto. Ahora, ¿provee el contexto una interpretación premilenial de este pasaje? No los creo. En primer lugar aceptar esta interpretación significaría una contradicción con todos los demás textos que hemos visto anteriormente que niegan la existencia de un reino intermedio entre la segunda venida de Cristo y la consumación final. Pero examinemos el texto a ver que nos provee sobre la posibilidad de este reino intermedio.
El pasaje dice que Jesús debe reinar “hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte”. Esto es interesante pues ese reino de conquista en el que Cristo ha de dominar a todos sus enemigos y ponerlos por debajo de sus pies es mencionado en otros pasajes cuando él es resucitado y es exaltado:
Esta fuerza operó en Cristo, resucitándolo de los muertos y sentándolo a su derecha en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad, poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero. Y sometió todas las cosas debajo de sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,
(Efesios 1:20-22)
Él, que es el resplandor de su gloria, la imagen misma de su sustancia y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder,[4] habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados[5] por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, (Hebreos 1:3)
¿A cuál de los ángeles dijo Dios jamás "Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies" (Hebreos 1:13)
Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios. Allí estará esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies. (Hebreos 10:12-13)
Estos pasajes demuestran que el reinado de Cristo tuvo inicio en su exaltación después de su crucifixión y no en su segunda venida, por lo tanto, si el fin es cuando entregue el reino este reino culmina en su venida en vez de empezar como entienden los premilenialistas.
Otro aspecto importante que se resalta en el texto es que este reino culmina cuando se vence a la muerte. Si el milenio es después de la segunda venida como dicen los premilenialistas entonces significa que habrá muerte en el siglo venidero, todavía no será vencida hasta que este reino sea finalizado, pero lo que hemos observado en el esquema de los dos siglos es diferente, en el siglo venidero no hay más muerte. Pero esto no termina ahí, el pasaje dice “Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte”. Y esto es interesante porque en el mismo contexto de este pasaje, unos versículos más adelante el apóstol declara que el fin de la muerte es en la venida de Cristo:
Os digo un misterio: No todos moriremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta, porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles y nosotros seremos transformados, pues es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción y que esto mortal se vista de inmortalidad. Cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: "Sorbida es la muerte en victoria". ¿Dónde está, muerte, tu aguijón? ¿Dónde, sepulcro, tu victoria?, (1 Corintios 15:51-55)
Los premilenialistas responden diciendo que esta es una victoria parcial sobre la muerte, que la victoria total será después del milenio (según lo interpretan ellos) pero creo que esta interpretación está “jalada por los cabellos” no hay nada en el pasaje que obligue o que siquiera pueda implicar eso. De hecho es curioso notar que en el pasaje de Apocalipsis 20 que habla sobre el milenio, después que este pasa, que sucede el juicio final, es que aparece el fin de la muerte:
La muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. (Apocalipsis 20:14)
Esto, conectado con el pasaje de 1 Corintios 15: 51-55, demuestra que el fin de la muerte, en la venida de Cristo, es también el fin del milenio, cerrando toda posibilidad de un reino milenial después de la segunda venida.
Por último, volviendo atrás, en la parábola del trigo y la cizaña dije que tome nota que el pasaje dice “Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre”. Esto es importante porque el reino del Padre mencionado aquí es inmediatamente después de la segunda venida, por lo tanto cuando Cristo “entregue el reino al Dios y Padre” que finaliza su reinado para comenzar el del Padre este final del reinado de Cristo tiene que ser en la segunda venida y no 1000 años después.
Como puede ver, el texto de 1 de Corintios 15 que es usado por los premilenialistas para apoyar su idea del milenio al examinarlo más cuidadosamente termina obrando en contra de ellos.
El trono de David
Un pasaje que representa un enorme problema para la interpretación premilenial, en especial la dispensacional es Hechos 15 donde se trata la cuestión de los gentiles dentro de la iglesia.
Cuando ellos callaron, Jacobo respondió diciendo: --Hermanos, oídme. Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles para tomar de ellos pueblo para su nombre. Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: “Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar, para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre, dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos"
(Hechos 15:13-18)
En el Antiguo Testamento Dios promete a David que de uno de sus descendientes saldrá el que ocupará el trono y afirmará su reino para siempre. Los premilenialistas frecuentemente entiendes estos textos como una referencia a un reinado futuro de Cristo después de su venida, desde la ciudad de Jerusalén, pero el pasaje de Hechos al parecer presenta un problema para tal interpretación. Para lidiar con este problema los premilenialistas dispensacionalistas lo entienden de la siguiente forma:
Después de que Dios haya tomado un pueblo para su nombre de entre los gentiles y así formar la iglesia ocurrirá la segunda venida y se restablecerá el reino davídico para que Israel y las naciones en el milenio busquen al Señor.
Para ellos este texto es una prueba de que el reinado del Mesías es futuro y terrenal. Pero hay varias cosas que ponen en duda esta interpretación. En primer lugar, la frase “después de esto” no se refiere a “Después de que Dios haya tomado un pueblo para su nombre de entre los gentiles”. Amós no dice ninguna referencia a esto en el pasaje original. No es ninguna referencia a después del periodo de la Iglesia. Al contrario, el contexto de Amós señala que “después de esto”, la paráfrasis de Jacobo de Amós de “en aquel día” se refiere a después de la dispersión de Israel de la que profetiza el contexto del libro de Amós. Por otro lado nos resulta un poco curioso porqué Jacobo cita este pasaje de una situación futura cuando se trataba sobre un caso presente.
Robert Strimple dice lo siguiente en cuanto a este pasaje: las palabras introductorias “después de esto” se entienden desde el punto de vista del profeta; en el contexto de Amós la referencia es a lo que Dios logrará por su gracia redentora después del tiempo del exilio. Por otro lado podemos notar que en el libro de los hechos se hace otra referencia al restablecimiento del reinado de David en la resurrección de Jesús y de su exaltación, por lo que la interpretación de un reinado futuro en el trono de David en una época milenial futura carece de base.
Varones hermanos, permitidme hablaros libremente del patriarca David, que murió, y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que del fruto de sus lomos, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo que se sentaría sobre su trono; viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el infierno, ni su carne vio corrupción. A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que ahora vosotros veis y oís. Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús que vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. (Hch 2:29-36)
Note como Pedro identifica la resurrección de Cristo y su exaltación como el cumplimiento de la promesa de que el trono de David lo ocuparía uno de sus descendientes. Además de esto también debemos de considerar las palabras de Pedro cuando cita a David que dice en los salmos “Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”. Este pasaje también se cita, como vimos, en otros lugares aplicados a la exaltación de Cristo después de su ascensión y en el pasaje de 1 Corintios 15 como una referencia al inicio del reinado de Cristo, ubicando nuevamente el mismo al inicio del periodo de la Iglesia, no después de su segunda venida como propone el premilenarismo.
El reino en el libro de Apocalipsis
Creo que ya estamos preparados para ver qué información nos puede brindar el libro de Apocalipsis en cuanto a la naturaleza del reinado milenario mencionado en el capítulo 20 de este libro. Recuerde que venimos a examinar un pasaje del libro de Apocalipsis cuando ya hemos examinado todo lo que el Nuevo Testamento nos ofrece sobre este tema del reino de Cristo y de la consumación, la resurrección y el juicio final. No habrá nada en Apocalipsis 20 que contradiga lo que hemos aprendido, al contrario, este pasaje nos aportará nueva revelación que complementará lo ya dicho en el resto del Nuevo Testamento.
Antes de empezar a estudiar Apocalipsis desearía que resumiéramos lo que hemos visto hasta ahora:
-la historia humana se divide en este siglo y en el siglo venidero. Ambos siglos abarcan todo el tiempo desde la creación a la eternidad.
-ambos siglos están separados por la venida de Cristo.
-en este siglo hay muerte, matrimonio y va de mal en peor, pero en el siglo venidero no hay muerte ni se darán en casamiento.
-este siglo es malo y seguirá siendo malo.
-a la venida de Cristo ocurren todos los eventos finales: la resurrección de los muertos, el juicio final y la consumación de la historia.
-tanto el juicio final como la resurrección es para los justos y los injustos, son eventos que incluyen a todos los seres humanos que han existido y existirán.
-a la venida de Cristo hay una renovación de la creación: la tierra es destruida por fuego para recibir cielo nuevo y tierra nueva.
-Cristo actualmente está reinando, ocupando el trono de David en los cielos y reinará hasta que ponga a sus enemigos por debajo de sus pies en su venida. El último enemigo en ser destruido es la muerte, cuando él regrese en gloria.
Es importante tener estos puntos claros, ya que cualquier interpretación que surja de Apocalipsis 20 debe de estar en armonía con estas enseñanzas.
Antes de ir directamente a Apocalipsis 20 debemos de examinar la estructura del libro y el contexto en el que se desarrolla el pasaje de Apocalipsis 20.
En primer lugar debemos de aclarar algo. Apocalipsis es el único lugar en toda la Biblia en donde se menciona un reinado de mil años. Con esto no se quiere decir que por ser un solo pasaje que enseñe esto y los demás guarden silencio debemos de dudar la doctrina que enseña; una verdad debe ser creída aunque un solo pasaje de la Biblia la enseñe. Pero el amilenarismo no enseña que solo el libro de Apocalipsis habla de un reino milenial y que el resto del Nuevo Testamento calla, sino que todo el Nuevo Testamento niega la posibilidad de un reino intermedio entre la venida de Cristo y el juicio final, la resurrección de los creyentes y la de los incrédulos.
En segundo lugar hay que notar el carácter simbólico del libro de Apocalipsis: criaturas con múltiples ojos y alas, un cordero con siete ojos, personas lavando ropas en sangre, langostas con caras humanas, caballos con cabeza de leones, profetas que respiran fuego, una mujer vestida del sol y parada sobre la luna, un dragón con siete cabezas que baja las estrellas del cielo, una serpiente vomitando un rio, una bestia con siete cabeza, ranas saliendo de la boca de un dragón, una ramera que bebe sangre, Jesús volviendo del cielo con una espada que sale de su boca y con los ojos en llamas de fuego, una ciudad de más de 2000 kilómetros de altura descendiendo del cielo, una árbol que da doce frutos diferentes.
Una interpretación estrictamente literal de Apocalipsis 20 requiere ignorar todo lo que trata el libro y la naturaleza simbólica del mismo. Igualmente pasa con los números, podemos encontrar una rica simbología numérica en el libro de Apocalipsis: siete, diez, tres, cuatro, dos, doce mil, ciento cuarenta y cuatro mil, etc. Muchos premilenialistas, reconociendo esto, han abierto la posibilidad de que el número “mil” no sea necesariamente literal argumentando que no es el número lo que importa, sino la existencia de un reino intermedio de larga duración entre la segunda venida y el juicio final.
La Biblia ha de ser interpretada literalmente. Pero esto significa que cada pasaje ha de ser interpretado de acuerdo a su naturaleza; lo poético debe de ser interpretado como poesía, los histórico como historia, las parábolas como parábolas y la hipérbole como hipérbole. Esto es importante, sobre todo para el estudio de la escatología donde surgen las discusiones de qué se debe de interpretar literalmente y qué no y sobre el mismo debate del significado correcto de “literal”
Apocalipsis 20
Vi un ángel que descendía del cielo con la llave del abismo y una gran cadena en la mano. Prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil años. Lo arrojó al abismo, lo encerró y puso un sello sobre él, para que no engañara más a las naciones hasta que fueran cumplidos mil años. Después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo. Vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar. Y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene poder sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo y reinarán con él mil años. Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla. Su número es como la arena del mar. Subieron por la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; pero de Dios descendió fuego del cielo y los consumió. Y el diablo, que los engañaba, fue lanzado en el lago de fuego y azufre donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. (Apocalipsis 20:1-10)
Antes que nada quiero considerar la situación contextual del texto. En primer lugar vemos que el texto se encuentra enmarcado entre los capítulos 19 y 21. El capítulo 21 innegablemente se refiere al fin de la historia, al estado eterno de los hijos de Dios; ningún cristiano ortodoxo niega eso, no hay discusiones de interpretación de este capítulo. Sin embargo el capítulo 19 sí que es objeto de discusión. Este capítulo se refiere a la derrota del mal y a la batalla final. Esto sucederá en la venida de Cristo. En este punto todavía todos están de acuerdo. El punto de discusión es el siguiente: si Apocalipsis 19 representa una gran batalla a la venida de Cristo ¿el relato siguiente del milenio está en orden cronológico o es una repetición de lo ya dicho (una recapitulación)?, en otras palabras, Apocalipsis 20 ¿representa algo que sigue después de Apocalipsis 19 o es una recapitulación de este capítulo?. ¿Es la batalla que se menciona en el capítulo 19 la misma del capítulo 20 o es diferente?
En los diferentes campos de interpretación de Apocalipsis ha habido dos divisiones principales en cuanto a la cronología de los eventos presentados aquí. Los dispensacionalistas, por ejemplo, interpretan este libro de manera enteramente cronológica, los primeros capítulos, del 1 al 4 representan el periodo de la Iglesia, en el capítulo 4 la Iglesia es arrebatada y los siguientes capítulos hasta el 19 describen el periodo de la gran tribulación; luego el capítulo 19 menciona la gran batalla y el 20 el milenio para finalizar con el 21 y el 22 con el juicio final y el periodo eterno.
Es importante saber cómo se interpreta este libro, si cronológico o no cronológico, si los eventos suceden en secuencias o no. Si es cronológico esto demostraría la existencia de un reino intermedio entre la segunda venida y el juicio final pues el milenio estaría precedido por la batalla de Apocalipsis 19, y si no es cronológico derrumbaría una base del premilenarismo y daría apoyo a las interpretaciones posmileniales y amileniales. Es mi convicción que el segundo es el caso; estoy convencido que la batalla de Apocalipsis 19 representa la misma batalla del capítulo 20, pero daré mis argumentos cuando lleguemos a ese pasaje. Sin embargo creo que se pueden hacer algunas observaciones por adelantado. Hay que notar que muchas partes de Apocalipsis son obvias que no son cronológicas como el capítulo 12 donde nos trae al inicio de la era de la Iglesia o el 11donde nos lleva al final de la misma. Las siete copas de ira, los siete sellos y las siete trompetas parecen ser los mismos eventos.
Un examen al pasaje de Apocalipsis 20 nos lleva a considerar dos tipos de escenas diferentes que se dan cita en el mismo espacio de tiempo, una celestial y una terrenal, por lo tanto creo conveniente dividir ambas escenas para mirar desde dos ángulos diferentes lo que ocurre en un mismo espacio de tiempo.
El milenio en la tierra (Apocalipsis 20:1 al 3 y 7 al 10)
Satanás atado
“Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo”. (Apocalipsis 20:1-3)
Este pasaje, al inicio de Apocalipsis muestra la atadura de Satanás al inicio del reino milenial. Para el sistema premilenial esto representa una total ausencia de actividad satánica en el transcurso del milenio y de hecho es por ver así este pasaje que los premilenialistas rechazan la interpretación amilenial y postmilenial de este pasaje pues, del modo que ellos lo entienden, la interpretación de estos dos últimos campos de escatología no representa un encarcelamiento real como demanda el pasaje. Pero una interpretación a la luz del pasaje en sí, complementada con textos paralelos nos darán un panorama distinto de los hechos.
El pasaje empieza con una escena de un ángel con una llave y una cadena en la mano para atar a Satanás. Los amilenialistas siempre han visto esto como una prueba de la naturaleza simbólica del pasaje; obviamente no puede tratarse de cadenas literales y de llaves literales, Satanás es un espíritu, un ser no material que no se puede encadenar con una cadena literal, material. El pasaje exige una interpretación simbólica de estos elementos.
Buscando textos paralelos de la Biblia podemos encontrar referencias a la naturaleza de esta atadura de Satanás. Primero nos vamos al Antiguo Testamento para encontrar las referencias a este evento. Un texto que podría aportar al tema de la atadura de Satanás podría ser Isaías 49:22 -24:
“Así dijo Jehová el Señor: He aquí, yo tenderé mi mano a las naciones, y a los pueblos levantaré mi bandera; y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros. Reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que esperan en mí. ¿Será quitado el botín al valiente? ¿Será rescatado el cautivo de un tirano? Pero así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos”.
Una explicación de este texto podría ser Efesios 4:8 donde Pablo ve a Jesús como un guerrero victorioso que lleva un gran botín que ha despojado de sus enemigos. Este botín es el conjunto de los creyentes que han de ser salvos y que son arrebatados de las manos del enemigo. En Lucas 4:28 Jesús dice que él vino “a pregonar libertad a los cautivos”. Sin embargo este pasaje no muestra todo el aspecto de la victoria de Cristo, pero se pueden ver otros detalles velados en el mismo libro de Isaías, en 53:12: Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los poderosos repartirá el botín. El pasaje se encuentra en el contexto de la profecía de los sufrimientos del Mesías, lo que indica que esta victoria en la que se reparte el botín se ubica en su exaltación en la resurrección y su victoria sobre el Diablo en la cruz.
Estos pasajes son aclarados una vez entramos en el Nuevo Testamento. En Mateo 12 vemos una referencia impresionante en cuanto a la derrota de Satanás:
Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios, pues ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata? Entonces podrá saquear su casa. (Mat 12:28-29)
En los versículos anteriores podemos ver la reacción de los fariseos a un milagro de Jesús y ellos acusan al Señor de obrar por medio de Beelzebú a lo que Jesús les declara que si Satanás pelea consigo mismo entonces su reino está dividido y no permanecerá. Ahora, si en vez de ser el demonio el que obra en Jesús sino el Espíritu Santo pues eso demuestra la venida del reino. El texto demuestra que a la venida de Jesús se inaugura el reino y esto se demuestra por la conquista del Señor sobre el imperio de la muerte. El paralelo con Apocalipsis 20:1-3 es impresionante pues ambos pasajes muestran la atadura de Satanás como el inicio del reino. Ambos utilizan la misma palabra “atar” en referencia a Satanás. Nuevamente aquí podemos ver que se despoja al hombre fuerte de sus bienes, se saquea su casa; este botín, como dijimos anteriormente son las almas que estaban cautivas al imperio del mal.
Las frases “y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él” darían la impresión de que esta atadura no es consistente con la situación actual de Satanás, es decir, el premilenialista tiene el entendimiento que este atar debe de ser absoluto, sin la posibilidad de hacer nada una inactividad satánica total, pero este no es el caso; ciertamente la Biblia describe a Satanás como un león rugiente buscando a quien devorar, pero esto no contradice la atadura de Satanás, porque esto no significa un impedimento de labor total sino que él fue atado con un fin “para que no engañase más a las naciones”. Antes de la primera venida del Señor todas las naciones estaban atadas al yugo de la idolatría y “estaban sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo” (Efesios 2:12); solo el pueblo escogido de Israel era un oasis en medio de un desierto de incredulidad, pero una vez venido Cristo arrebata el reinado de Satanás para atraer a las almas hacia sí mismo. Ya el Diablo no tiene potestad para parar el avance de la salvación más allá del pueblo de Israel. En el evangelio de Juan lo dice claramente:
“Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo” (Juan 12:31- 32)
Esto concuerda perfectamente con lo que se está tratando en Apocalipsis. Satanás es echado fuera para que no engañase a las naciones. Interesantemente la palabra traducida allí como “echado fuera” pertenece a la misma familia que la palabra traducida en Apocalipsis 20 como “arrojado al abismo”. Una vez Satanás es arrojado fuera las almas perdidas de entre las naciones son atraídas hacia Cristo, el conjunto de los elegidos, “todos”, son atraídos hacia la salvación.
El ministerio de Cristo trajo la autoridad para los apóstoles de realizar hazañas contra el Diablo y sus huestes, de atar demonios y de vencer las fuerzas satánicas que se opongan al avance del evangelio; de esto se refiere la atadura de Satanás:
“Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará”. (Lucas 10:17-19)
La razón en este texto por la que los demonios son sujetados después del Señor mandar a los 70 a predicar el evangelio es inmediatamente aclarada por Cristo: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo”. Es interesante notar otra vez el paralelismo de este texto con el de Apocalipsis 20. Aquí Satanás cae del cielo como un rayo y su fuerza es sujeta para no hacer daño a los creyentes y esto sucede en un contexto donde los discípulos son enviados a predicar el evangelio. En Apocalipsis 20 el Diablo es atado y arrojado al abismo para que no engañe más a las naciones. Saliendo de los evangelios y entrando en las epístolas seguimos encontrando vestigios de esta verdad:
y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz (Colosenses 2:15 )
Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre (Hebreos 2:14)
El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo (1 Juan 3:8)
Entrando en el contexto del Apocalipsis podemos encontrar la misma verdad sobre la atadura de Satanás y su derrota por Cristo. En Apocalipsis 12 encontramos una escena interesante:
Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días. Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. (Apocalipsis 12:5-10)
En este texto se encuentra un relato del inicio de la era evangélica con la mujer como representación de la Iglesia (otros dicen que es Israel) y aquel hijo como el Cristo. Luego se presenta un lucha donde el Diablo y sus huestes son derrotados y son lanzados fueras; es interesante notar que en este relato se dice de Satanás “el cual engaña al mundo entero”, lo que al parecer es una forma de expresar que su derrota es para que no engañase más a las naciones como demuestra Apocalipsis 20; es más, esto se puede comprobar en el mismo relato donde una vez Satanás es derrotado se oye una voz que proclama la llegada de la salvación, el poder y el reino, pues es echado fuera el acusador. Interesantemente note como el texto dice que este hecho marca la llegada del reino.
Ahora, el pasaje también demuestra la actividad del Diablo en la tierra y su persecución contra la mujer y el hijo. Esto demuestra una vez más la naturaleza de la atadura de Satanás: él está atado pero su restricción no es absoluta, aún puede causar daño, pero solo dentro del rango que su cadena le puede dejar alcanzar.
La atadura de Satanás es demarcada por un periodo de “mil años”. Uno de los problemas del Premilenialismo es que aplica un estricto literalismo a pasajes que se encuentran enmarcados en un contexto altamente simbólico como lo es el libro de Apocalipsis. Proponer que la frase “mil años” se refiere a un periodo largo pero indeterminado de tiempo que ocupa todo el periodo de la Iglesia, desde la primera venida de Cristo hasta su segunda venida no es inventar, al contrario, son aquellos que lo interpretan literalmente los que tienen que responder ante la evidencia del libro de Apocalipsis que demanda una interpretación simbólica de la numerología.
Satanás suelto
Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla. Su número es como la arena del mar. Subieron por la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; pero de Dios descendió fuego del cielo y los consumió. Y el diablo, que los engañaba, fue lanzado en el lago de fuego y azufre donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. (Apocalipsis 20:7-10)
Al final del reinado milenial, según nos dice el texto Satanás es suelto de su prisión y reúne ejércitos para la gran batalla, sale a engañar a las naciones de los cuatro extremos de la tierra para prepararlos para la guerra y combatir contra los santos, pero cuando sitian a los santos repentinamente desciende fuego de Dios desde el cielo y los consumió.
Es importante notar que aquí no se habla de una batalla sino de “la batalla” dando a entender que se refiere a un escena antes tratada, por eso este pasaje es una recapitulación de lo tratado en el Capítulo anterior, el 19. En 16:14 dice: Son espíritus de demonios, que hacen señales y van a los reyes de la tierra en todo el mundo para reunirlos para la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. En 19:19 dice: Vi a la bestia y a los reyes de la tierra y sus ejércitos, reunidos para guerrear (literalmente “la batalla”) contra el que montaba el caballo y contra su ejército.
La intención de Apocalipsis no es repetir algo y ya. Toda recapitulación trae algo nuevo que decir. En 16:14 menciona que los reyes están reunidos para la batalla, en 19:19 dice que son los reyes y la bestia y el 20:8 dice que es Satanás el que encabeza a estos ejércitos. El punto de Apocalipsis 20 sobre la batalla es lo que le pasa a Satanás; ya el 19 nos dice que le pasa a la bestia y al falso profeta en esta batalla. Miremos el contexto de Apocalipsis 19.
Vi un ángel que estaba de pie en el sol, y clamó a gran voz diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: "¡Venid y congregaos a la gran cena de Dios! Para que comáis carnes de reyes y capitanes y carnes de fuertes; carnes de caballos y de sus jinetes; carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes” Vi a la bestia y a los reyes de la tierra y sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo y contra su ejército. La bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos. (Apocalipsis 19:17-21)
Una argumento a favor de la recapitulación y en contra de la interpretación secuencial entre Apocalipsis 19 y 20 es que en la batalla de Apocalipsis 19 mueren los habitantes de la tierra y si después de esta batalla hay un reino milenial intermedio donde habitan gente no regenerada, entonces ¿Quiénes son estos no regenerados? El posmilenialismo interpreta este pasaje desde un punto de vista preterista y entiende que este hecho se refiere a la derrota de los enemigos del Señor en la caída de Jerusalén en el año 70, por lo que no tiene problemas en establecer una secuencia entre los capítulos 19 y el 20 ya que la entronación de Jesús ocurre cuando él ejecuta sus juicios sobre la ciudad y los mártires de quienes se habla en el capítulo 20 son los que murieron bajo la persecución de Nerón (la bestia o el anticristo según el preterismo). Pero aun así cae en el mismo problema que el Premilenialismo ya que el pasaje demanda una interpretación recapituladora de la misma batalla en Apocalipsis 20 donde también perecen todas las gentes impías. Para salir de este dilema algunos han sugerido que son los ejércitos los que mueren, no los civiles, por lo tanto estos civiles habitan el milenio. Esta interpretación contradice la misma afirmación del pasaje que dice: Venid y congregaos a la gran cena de Dios! Para que comáis carnes de reyes y capitanes y carnes de fuertes; carnes de caballos y de sus jinetes; carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes”. Obviamente el pasaje da una escena donde TODOS son muertos por la espada del Señor.
En un video de septiembre 27 del año 2009, durante la conferencia nacional del ministerio Desiring God, dos de los expositores, Sam Storms (amilenial) y Douglas Wilson (posmilenial) participaron en un debate llamado “una noche de escatología” propiciado por John Piper (moderador del debate) y con uno de sus asistentes, Hamilton por la parte premilenial. En un momento de la discusión Storms tocó el tema de la batalla de Apocalipsis 19 e hiso la pregunta de quienes son los que habitan la tierra durante el milenio si este es después de aquella batalla como afirma el premilenarismo; a esto Piper propuso que pudieran ser niños pequeños que no fueron alcanzados por la destrucción. Pero creo que esto es especular, no hay nada en el capítulo 19 que sugiera esto, en realidad el énfasis del pasaje al mencionar a esclavos, libres, pequeños, grandes, de todos, obviamente excluye la posibilidad de sobrevivientes.
Los premilenialistas y posmilenialistas han apelado a Apocalipsis 19:15 para apoyar su postura milenial de un reinado sobre la tierra después de estos sucesos mencionados en este capítulo (los posmilenialistas lo ubican en el pasado, en el año 70, por lo que pueden interpretar el milenio como antes de la venida de Cristo mientras los premilenialistas ubican la escena en el futuro, a la venida de Cristo para dar paso al milenio después de su venida). Miremos lo que dice el texto:
De su boca sale una espada aguda para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro. Él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. (Apocalipsis 19:15)
Esta cita de salmos 2:9 no es una referencia a que después de la batalla el Señor establecerá un reinado milenial, ya sea premilenial o posmilenial, en donde regirá a las naciones con vara de hierro. El énfasis no es en un periodo de largo dominio sobre las naciones sino en un golpe decisivo sobre estas en la batalla final, por eso dice en el versículo que de la boca del Señor sale una espada para herir a las naciones. Interesantemente la primera vez que se cita este texto en Apocalipsis es el Capítulo 2:27: “Y las regirá con vara de hierro, y serán quebrantados como vaso de alfarero…”. Aquí obviamente se refiere a un sometimiento para destrucción no para gobernar por un tiempo largo ya que la palabra traducida como “quebrantados” tiene el significado de “aplastar, cascar, desmenuzar, estropear, hacer, pedazo”
Una argumento final a favor de la recapitulación se puede ver en el mismo Apocalipsis 20; en el versículo 4 aparece la frase “y vi…” al igual que al inicio del pasaje. Esto obviamente no representa un cambio secuencial de escena, no es que Juan ve un milenio y luego ve otro haciendo del reinado milenial dos milenios; en realidad es el mismo milenio desde dos perspectivas diferentes. Si este “y vi…” no representa un cambio de escena en el pasaje ¿Por qué debería de serlo el inicio del pasaje en relación a Apocalipsis 19?
Otro pasaje paralelo, pero ya fuera del contexto de Apocalipsis, regresando a las epístolas, es 2 Tesalonicenses 2.
Con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu ni por palabra ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. ¡Nadie os engañe de ninguna manera!, pues no vendrá sin que antes venga la apostasía y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto, que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. ¿No os acordáis de que cuando yo estaba todavía con vosotros os decía esto? Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. Ya está en acción el misterio de la iniquidad; solo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel impío, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca y destruirá con el resplandor de su venida. El advenimiento de este impío, que es obra de Satanás, irá acompañado de hechos poderosos, señales y falsos milagros, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean en la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia. (2 Tesalonicenses 2:1-12)
Los paralelos entre la liberación de Satanás en Apocalipsis 20 y en este pasaje son impresionantes. Miremos la escena. El pasaje habla de la venida del Señor y del surgimiento del hombre pecado (que es la manifestación del poder satánico en la tierra) y observemos como esto se relaciona con el final de la visión milenial de Apocalipsis:
Satanás es atado:
“Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años” (Apocalipsis 20:1-2)
Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. Ya está en acción el misterio de la iniquidad; solo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. (2 Tesalonicenses 2:6-7)
Satanás será suelto por un poco de tiempo (manifestado en el hombre de pecado):
“… y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo” (Apocalipsis 20:3)
“solo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio” (2 Tesalonicenses 2:7)
Cuando se manifieste engañará a las naciones
“Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra…” (Apocalipsis 20:7-8)
“El advenimiento de este impío, que es obra de Satanás, irá acompañado de hechos poderosos, señales y falsos milagros, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos” (2 Tesalonicenses 2:9)
Satanás es destruido por el Señor
“Subieron por la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; pero de Dios descendió fuego del cielo y los consumió” (Apocalipsis 20:9)
“Y entonces se manifestará aquel impío, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca y destruirá con el resplandor de su venida” (2 Tesalonicenses 2:8)
Esta escena final de Apocalipsis es una piedra de tropiezo para el postmilenialismo. Parece difícil ver como esto encaja con el reinado mundial de paz y prosperidad, que de paso debemos preguntarnos ¿Cuándo se revelará? Han pasado ya 2000 años y el evangelio se ha difundido hasta alcanzar a muchas naciones del mundo pero esto no garantiza una conversión mundial. Es cierto que no debemos hacer de los hechos del presente nuestra forma de interpretar la escatología, es decir, no sacar interpretaciones por lo que ocurre alrededor. En el siglo XIX el posmilenarismo fue muy popular por la paz y el progreso que se vivía, la expansión del cristianismo debido a la colonización europea y el desarrollo tecnológico y económico, sin embargo las guerras mundiales derrumbaron estas expectativas y volcaron las miradas de los cristianos hacia premilenarismo.
Lo que ocurre no es lo que determina la escatología ya que la época puede mejorar o empeorar, por lo tanto es lo que menciona la Biblia lo que determina la escatología a tomar. Si la Biblia determina que los tiempos irán de mal en peor cuando veamos prosperidad debemos ser consientes de que no durará mucho.
Sin embargo esto no es razón para pensar en una época de oro sobre la tierra, en especial cuando vimos que en este siglo el mal crece con el bien, como vimos en la parábola del trigo y la cizaña, así como en el texto que dice que no nos conformemos al presente siglo malo de Romanos 12. En el momento en que surja una época de oro, como propone el postmilenarismo, nos acomodaremos a la presente edad.
El milenio en el cielo (Apocalipsis 20:4-6)
Quizás muchos premilenialistas se asombrarán el ver que utilizo la frase “el milenio en el cielo”. Parte del rechazo del amilenarismo se debe a su interpretación del milenio como una escena celestial, no terrenal; el premilenialistas tiene el concepto concebido de un milenio de tal forma que cuando se menciona la palabra “milenio” se imagina una escena terrenal, un periodo de oro de la historia donde abunda la paz, la justicia y el progreso, un gobierno mundial dirigido por el Señor, pero este preentendimiento no es válido si se demuestra que el pasaje de Apocalipsis aboga por una escena celestial del reinado del Señor. En realidad el concepto premilenial y en parte el posmilenial provienen de una inserción al pasaje de Apocalispsis de un buen número de textos del Antiguo Testamento donde se describen las profecías sobre Israel en términos de paz duradera y de posesión de tierras, de subyugamiento de sus enemigos, etc. Es curioso notar la ausencia de alguna mención específica a estas profecías con un cumplimiento literal lo que nos hace dudar de esta conexión artificiar propuesta por muchos.
El concepto de si es una escena celestial o terrenal debe de ser determinada por el pasaje, no asumir una escena terrenal por el simple hecho de que la mayoría de personas tienen el concepto de una escena terrenal y época de oro al escuchar la palabra milenio. Observemos el pasaje.
Vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar. Y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene poder sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo y reinarán con él mil años. (Apocalipsis 20:4-6)
Lo primero que hay que notar es que Juan ve una visión de tronos en los cuales están sentadas las almas de los decapitados. Al mencionar el término alma hace una diferenciación clara entre la parte espiritual y la material (el cuerpo) por lo que la escena está obligadamente a desarrollarse en un escenario celestial; las almas de los cristianos van al cielo cuando ellos mueren, no se quedan en la tierra. Los premilenialistas defienden su posición alegando al uso más amplio de la palabra “almas”. Es cierto que esta palabra puede significar simplemente “persona” y no solamente la parte inmaterial del ser; en Hechos 2:41 dice que se convirtieron “como tres mil almas”, lo que se puede interpretar como “personas”, pero no es así en el caso de Apocalipsis.
Observemos que el pasaje dice: “vi las almas de los decapitados” no dice “vi las almas decapitadas”; si este último fuera el caso entonces sería posible la interpretación de una escena terrenal ya que no necesariamente estaría hablando de la parte espiritual del ser sino que podría significar “persona”, pero al hablar de “las almas de los decapitados” obviamente da a entender que se trata de una parte del ser, del la parte espiritual, del alma de los decapitados. La mención de los “decapitados” es importante porque demuestra que son personas que han muerto, no están en sus cuerpos. De hecho la palabra “decapitados” está en tiempo perfecto, en griego, y esto significa que la acción mencionada es una que empieza en el pasado y se desarrolla en el presente cuando la persona todavía habla; cuando Juan menciona a los decapitados todavía seguían estando decapitados.
En Apocalipsis la palabra “tronos” aparece muchas veces y en todos se refieren a escenas celestiales no terrenales como en 3:21, 4:2, 5:6, 12:5, 1:4, 4:3, 4:4, 4:5, 4:6, 4:9, 4:10, 5;6, 5:7, 5:11, 5:13, 6:16, 7:9, 7:10, 7:11, 7:15, 7:17, 8:3, 12:5, 14:3, 14:5, 16:17, 19:4, 19:5. En 5:10 dice que reinaremos sobre la tierra, además de que los mansos heredarán la tierra (Mateo 5:5) pero esto obviamente se refiere al periodo eterno, después de la segunda venida del Señor.
El pasaje menciona que aquellos que fueron decapitados vivieron, reinaron con Cristo y estaban sobre tronos. A esto se le llama la primera resurrección. El Premilenialismo insiste que esta resurrección es física, la resurrección en la venida del Señor, que no puede ser de otra forma; no puede haber una primera resurrección espiritual y una segunda (que no se menciona en el texto pero que está implícita) física. Que la palabra “resurrección” en el Nuevo Testamento siempre significa levantamiento literal de la muerte; esta aserción por parte de muchos es un tanto exagerada, el Nuevo Testamento sí menciona la palabra griega para resurrección (anastasis) con otros significados que no sea resurrección literal. Miremos lo que nos dice Lucas 2:34:
Los bendijo Simeón, y dijo a su madre María:
--Este está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha
Obviamente en este pasaje la palabra “levantamiento” (anastasis) no tiene el significado de una resurrección física literal de entre los muertos sino de una conversión de muchos en Israel. En Efesios 2 podemos notar un paralelo de la enseñanza apocalíptica sobre la resurrección y el reinado de los santos:
Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos). Juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, (Efesios 2:5-6)
Combinando este pasaje que habla de la resurrección y los tronos celestiales con el de apocalipsis 20 podemos llegar a la conclusión de que la primera resurrección se refiere a la regeneración del alma y su levantamiento al cielo a la muerte, ya sea por martirio o muerte natural, donde reina con Cristo en espera de la redención de sus cuerpos en la segunda venida.
Note que el pasaje de Apocalipsis 20:6 dice: “Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene poder sobre estos...” Juan no contrasta la primera resurrección con la segunda sino con la muerte segunda. La primera resurrección es espiritual y la segunda muerte también, por lo tanto la segunda resurrección debe ser física como la primera muerte lo es.
También hay otro argumento por el que se le puede llamar “primera resurrección”. En el pasaje antes tratado sobre 1 de Corintios 15 dice: “Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida”. Esto es interesante, a Cristo se le llama como las “primicias” o primero de entre la resurrección y nosotros somos resucitados espiritualmente en esta primera resurrección, Juntamente con él nos resucitó, somos beneficiarios de su resurrección no solo para resurrección espiritual sino también física. La primera resurrección es la que obtenemos por medio de la unión con Cristo mediante la cual él nos regenera en vida y nos traslada al cielo en la muerte siendo la segunda resurrección la de nuestro cuerpo.
Ahora, en el pasaje se menciona que los otros muertos (los inconversos) no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la segunda resurrección, es una resurrección física tanto para creyentes como para inconversos; miremos como en Juan aparece esto:
De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán (resurrección espiritual). Como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; y, además, le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del hombre. No os asombréis de esto, porque llegará la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida; pero los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación (resurrección física).(Juan 5:25-29)
La primera resurrección es la del alma, dar vida espiritual a los muertos en pecado y trasladar sus almas al cielo en su muerte. La segunda resurrección es física, es para todos, por eso solo los santos participan de la primera resurrección.
Conclusión
Un correcto método de interpretación da como resultado una correcta doctrina. Cuando se interpretan los textos por sus contextos, por sus paralelos, por su orden de claridad literaria y por su género literario obtenemos una interpretación sana, en especial cuando actuamos libres de prejuicios. Creo que tanto el Premilenialismo como el postmilenialismo no pasan la prueba que debían de pasar, el premilenialismo con su método al revés de interpretar primero lo simbólico para adaptar los pasajes en lenguaje claro a los más oscuros, de interpretar el cumplimiento en base a la profecía e interpretar todos los pasajes de un tema en base a uno solo y el postmilenialismo al maximizar los pasajes que mencionan el avance y la victoria del evangelio e inferir en que el ser preterista significa también creer en un época de oro.
Todos los cristianos podemos equivocarnos y ser presa de pre entendimientos, de creencias tradicionales o de teologías de nuestra denominación que defendemos simplemente porque son de nuestra denominación o en el caso contrario podemos llegar a creer que somos imparciales cuando estamos buscando la verdad pero asumimos que todo lo que nos rodea es error y creemos apartarnos del dogmatismo, pero lo que hacemos es crear un nuevo prejuicio; ya no asumimos que todo lo que nos han enseñado es verdad pero si podemos llegar a asumir que todo es mentira y caer en el fanatismo de buscar todo tipo de error para denunciarlo y ser proclive a creer en otras creencias igual de erradas que las que poseíamos simplemente porque nos impresionan su orden sistemático o su atractivo (muchas veces pretensión) de ser una creencia de origen judío, exento de influencias griegas. Sea cual sea la creencia que aparezca, con tal de romper con los sistemas tradicionales podemos llegar a creerlas por su novedad, incluso a llegar a creer una forma de gnosticismo al considerar que ciertas creencias solo son entendidas por personas “iluminadas” como el caso de Harold Camping al predecir el fin del mundo el 21 de mayo del 2011 con su lema de que “los entendidos entenderán”
El error puede venir tanto por aferro ciego a la tradición como por desilusión de la misma.
En nuestro tema, el milenio, es algo difícil no caer en prejuicios y he hecho lo posible por evitarlo pero después de un examen arduo sobre la escatología creo que la conclusión más plausible es la postura amilenial. El milenio de Apocalipsis nos ofrece una visión del reino celestial de Cristo con los santos y la derrota y vencida del Diablo tanto en la cruz como en la segunda venida; los fragmentos de esta escena recorren toda la Biblia, en especial el Nuevo Testamento y son reunidos en Apocalipsis 20 en lenguaje figurativo.
Sin importar las posturas escatológicas discutidas en este estudio una cosa sí es segura en cuanto al tema: llegará un momento en el cual el mal no será más y los santos recibirán la tierra por heredad, un nuevo Edén será recobrado y reinaremos con el Señor para siempre, él será nuestro Dios y nosotros seremos su pueblo. A él sea la gloria.