jueves, 4 de marzo de 2010

el verdadero cristiano

¿Qué es ser un cristiano?


Para muchos es asistir a una iglesia, para otros es hacer buenas obras y para otros es “creer en Cristo”. Dentro del mundo secular las personas tienen la idea de que su salvación depende de sus meritos; creen que en un día sus obras serán puestas en una balanza y si ha hecho mas obras buenas que malas pues tendrá la vida eterna. Creen ingenuamente que por el simple hecho de tener una mera adhesión intelectual de la existencia de Dios y por abstenerse de robar o matar tienen el cielo asegurado.


Este tipo de razonamiento conlleva a la persona a rechazar congregarse y ser miembro en una iglesia local bajo el supuesto de que “todas están erradas” y a no aceptar nada en lo que tenga que comprometerse con Dios. Creen que por asistir de vez en cuando a un templo para “enfriarse” con Dios, por haber sido bautizados de niños o por crecer en un hogar con influencia cristiana tienen un lugar en la gloria; pero todo esto adaptado a los placeres que tal persona quiera disfrutar sin un compromiso real a guardar los mandamientos de Dios.


Pero esto no se queda solo en el mundo secular sino que también se encuentra de manera más discreta en la iglesia. Dentro del pueblo hay personas que aparentan ser cristianas y no lo son; muchos, incluso, se hacen creer así mismo que lo son.


Debemos de tener cuidado como cristianos y examinarnos a nosotros mismos para ver si en verdad somos cristianos. El apóstol Pablo dice en 2 de Corintios 13:5:


Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿No os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que seáis reprobados?


La pregunta que viene a colación es ¿Cómo puedo saber que soy cristiano? Por los frutos:


Por sus frutos los conoceréis. ¿Se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así todo buen árbol da buenos frutos, mas el árbol malo da malos frutos. El árbol bueno no puede dar frutos malos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad. Mat 7:16-23


No creas que porque un día repetiste una oración frente al evangelista eres salvo, o porque sientes que Dios te habla cuando se predica. Ni siquiera porque haces buenas obras. Ser cristiano no es un acto mecánico o algo que se logra por medio de un rito. Un cristiano es alguien que ha sido regenerado por el Espíritu Santo y la simiente de Dios ha sido puesta en su corazón.


Piensa y examínate a ti mismo. Cuando vas a la iglesia ¿tienes el propósito de ir a adorar a Dios en comunión con otros hermanos o ir a reunirte con tus amigos como si fuera un club social? ¿No vas a las fiestas mundanas porque te lo prohíben o porque las aborreces? ¿Asistes a la congregación en búsqueda de emociones que te haga sentir bien o con el fin de adorar a Dios y aprender de su palabra? ¿Tratas de traer a tus amigos a Cristo o dejas que ellos te lleven a su mundo? ¿Tratas de agradar a Dios aunque tus amigos te desprecien o tratas de agradar a tus amigos en desprecio de Dios? examinaos para ver si estáis en la fe; no sea que al final te digan: “nunca os conocí”


Cualquiera, pues, que oye estas mis palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Mat 7:24

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